Según el horario que aparece en pantalla, faltan menos de diez minutos para que salga el ómnibus, así que entré a hacer tiempo en un cyber.
¿Hacer tiempo o matar el tiempo? No, mejor hacer algo que matarlo. Pero para poder hacer primero hay que matar lo que nos impide hacerlo. Uy, Romu.
¿Cuánto hace que no me entretengo pensando macanas de ese tipo? Uf, parece que hace un siglo. Pero si tengo que poner una fecha, seguro que fue ese día en que me volví a casa caminando con la bici, me senté a la compu y lo escribí. Ahí se cayó la primera ficha del dominó, y fue volteando a las demás.
No tengo tiempo ni ganas de ponerme a revisar los últimos meses clickeando texto a texto, porque además llevo puestos todavía los temblores de algunos momentos clave.
Esto de escribir un diario íntimo en el lugar más público del mundo debe tener alguna consecuencia. Pero dejo la inquietud para otro día en que tenga ganas de amargarme, o no tenga nada que hacer. Ni que matar (y dale).
Lo que sí, la abstinencia de esta banda de curiosos virtuales que chusmean, aconsejan, echan leña al fuego y se me fueron haciendo irremplazables en la materia de los días...bueno. No sé cómo la voy a manejar.
Le entregué a Leti la responsablilidad de regarme las plantas, mantenerme limpia la casa y no entretenerlo al nene en los horarios de estudio (ja!); dejé todo resuelto en el trabajo, carteles pegados en la alacena, y a último momento la llamé a Clarita, que se quedó sin habla, pero espero que cumpla y se acuerde que es mi amiga. No sé qué más. Llevo todo; pasaje, libro, bolso de mano... todo, sí.
Se me va el bondi.
Chau, hasta la vuelta.
| Romualda, Viernes 08 de Octubre de 2004 |