- ¿Vos sabés que es el estegosaurio tita Romu?
Estuvo helando toda la semana. Un chucho como para extinguir dinosaurios. Aprovechando, me la llevé a la sobri a tomar chocolate con churros en una cafetería que es más vieja que el desamor, donde me llevaba mi abuela cuando el mundo era una maravilla.
- No, pero seguro que vos me lo vas a decir.
Ya sé: más frío que éste no va a hacer. Pero cuando hace frío es como si se me endurecieran las bisagras y todo el cuerpo me rechina y pide calor. Claro, cuando hace calor, ya se sabe, es al revés.
- Es un dinosaurio - moja el churro en el chocolate y yo empiezo a perseguirlo con un platito hasta que lo muerda, porque ya me veo venir el goteo en el vestidito limpio. - ¿Vos viste alguna vez un dinosaurio pero vivo?
- Sí, nena, en el Arca de Noé - le limpio la comisura de los labios. Qué rica mi sobrina. - Se comían a los chicos crudos, así que yo me quedaba calladita, calladita.
Me mira con los ojos Simpson, calladita, calladita. Afuera parece París, sino fuera porque es una provincia del tercer mundo. La gente en sobretodo me hace acordar a París, que no conozco. Debe ser lindo París.
- ¿Y qué dinosaurios había en el Arca de Noé?
Al final una se queja si hace frío y si hace calor también se queja. Aunque el frío en algún momento se acaba, con estufas o tapaditos, y el calor no se termina nunca, por más que te saqués la piel.
- Estaba el... tornillosaurio ¿lo conocés?
- Ese no lo conozco – me mira desconfiada - ¿Cómo es?
- Es un dinosaurio helado que se enrosca por el cuello – Le remuevo el chocolate para que no se le forme la capita. -¿Y el librosaurio? Ese te lo tienen que haber enseñado, no me digás que no.
- No – le brillan los ojitos – ¿Cómo es?
- Ese es un dinosaurio lleno de hojas – le mojo un churro en chocolate y de ahí lo meto en la azucarera y se lo doy – ... que tienen escritas recetas de cocina dietética y el horóscopo chino.
- Yo conozco el lapizaurio – entra en el juego. – ¡Que es un lápiz gigante grande como un dinosaurio!
Qué se puede hacer en un día helado como hoy, salvo guarecerse en un chocolate caliente y la compañía de una sobrina.
- Y sabés cuál más conozco – Llamo al mozo y le pido otra ronda de churros. – El culosaurio. ¿Sabés qué tiene gigante, gigante ese dinosaurio?
Se le iluminan los dientes. Sobre todo ese que se le está por caer.
- ¡El culo! – gritamos al unísono
Un pavo se da vuelta de la mesa de al lado. Le clavo la mirada numero cinco. La sobri se ríe.
| Romualda, Martes 28 de Junio de 2005 |