Qué verde era mi humo


La secretaria del gerente está embarazada, pero ísima. Trata de trabajar hasta el día anterior al parto para tomarse todos los días juntos, pero ya es un peligro que camina. Imagináte si se tropieza llevando una bandeja con café: entre café derramado y placenta por las paredes, no damos abasto.

Bueno, por eso mismo le pusieron una reemplazante para que en estos últimos días la entrene en todo lo que pueda, cosa que esta chica no entre en pánico cuando se vea sola detrás del escritorio que dá al capo.

Esta chica. Esta chica se llama Roxana, y hoy se me presentó así:

- Romu, entre nosotras - me dijo entre susurros - ¿Qué otras maneras hay de decir "marihuana"?

- Por lo pronto, en voz alta, que no pasa nada - levanté la vista de la compu, no sé si más curiosa que sorprendida o al revés. - No hay canas ni curas en la costa.

- No, yo digo otros nombres. Me dijeron que se le dice "María"...

- Mmm... creo que Pepa también, pero más en confianza.

Teclea "Pepa" en el celular".

-¿Qué más, qué más? - me arrincona de la ansiedad - ¡Necesito más datos!

- A ver, a ver, dejáme pensar... - lo llamo al chico de la pecé al interno. - Dice el chico de la pecé que si se fuma se llama "Faso" y si se hierve en agua le dicen "Té".

Escribe atolondrándose "Té" en el celular.

- Perdón - tercia el que atiende reclamos aprovechando que no hay nadie que reclame nada por el momento - cuando yo era chico le decíamos "Yerba" Pero claro, yo me crié en Misiones.

En lo que Roxana escribe a cuatro dedos "Yerba" en el telefonito, suena el mío del escritorio.

- Dice la contadora que pongas "Porro" también - no termino de decirlo, que ya está escribiendo "porro". - Y digo yo ¿se puede saber de qué se trata?

- Ay, Romu, no sabés - y no, no sé - Mi marido escuchó una conversación de mi hijo con un amigo, y le pareció que hablaba de "la cosa". Pero viste mi marido: le falta vocabulario y busca asesoramiento. ¡Dios nos libre y nos guarde que nos saga drogadicto!

- Ah, bueno. Hubieras empezado por ahí - abro el segundo cajón de mi escritorio y saco la caja de carilinas de cuando se me daba por llorar. La doy vuelta sobre el escritorio cuidando que no se me caiga ningún tubito.

- Mirá, esta se la encontré al nene limpiándole la pieza, y según él, le llaman "Colombiana". Esta otra me la recetó el siquiatra para relajarme, un día que le caí con un ataque triple de algo. Dice que se la trajeron de Jamaica. Ponele que se llame "Jamaiquina", para no hacer trabajar la imaginación.

Qué bonito: ¡Roxana también es capaz de poner los ojos Simpson!

- Esta me la trajo mi ex novio y no la llegamos a usar. Él la llamaba "Ablandadora" andá a saber por qué. Esta otra la tengo por si acaso y creo que es de acá; no tiene nombre...

Se va huyendo Roxana porque parece que le falta papel al fax, así que guardo los cigarritos en la caja de carilinas sin demasiado aspaviento y vuelvo a la compu y al maldito excel. Y ya que estoy cierro el cajón con llave y me guardo la llave en el corpiño.

Estoy segura que la vez pasada había ocho y acabo de contar siete. Después van a decir que esta es una empresa seria.