Cuando no me dan pelota

Discutí con mi marido por unas minucias de la tarjeta de crédito, y ya van dos días que nos tratamos como hermanos. ¡En otro momento salía con la misma tarjeta a comprarme la lencería más cara, a ver si se quejaba! pero esta vez he decidido esperar al Mundial.

¡Si señor! Yo creo que las mujeres nos quejamos muchas veces de los hombres al reverendo divino botón – si una amiga mía oye esto, ¡me mata! – porque no hacemos el esfuerzo por entenderlos como ellos se merecen.

Yo estoy leyendo un libro que me prestaron en el gym y que de tan bueno que es, le estoy copiando algunas cosas y poniéndolas con post-its en el espejo de la cómoda, para no olvidármelas, y de ahí saqué algo re-interesante.

Este hombre – un filósofo total, otro día les cuento – dice que ”Si pasas la podadora en tu jardín, no esperes que las flores se salven”. ¡Yo leí eso y casi me caigo de espaldas! ¡A ese hombre hay que hacerle ya mismo una película del libro!

Entonces, que decidí que a mi pobre santo me le tengo que acercar más, tratar de conocerle más los gustos, comprenderlo en su completa totalidad marital y humana.

Por eso, ahora que viene el mundial ya estuve armando con las chicas el cronograma para que cuando se junte con los amigos, le demos la sorpresa. ¡Nos vamos a vestir de porristas, les vamos a aparecer en el living y vamos a hinchar con ellos! Incluso para que se sientan importantes le vamos a hacer preguntas, así nos explican lo que estamos viendo. ¡Hasta podemos aplaudir cuando Argentina meta un gol!

¿No les parece bár-ba-ra la idea para unir más a la pareja? ¡Yo digo que hasta la puedo patentar!