Una alegría mundial


Esta vez me preparé en serio. Pasé por el súper y me aprovisioné. Personalmente le alerté al portero para que no se "traspapele" la revista del cable, y por si las moscas, me fui al kiosco y me compré todas las de deporte que traen el fixture. Y ahí están, alineadas en la mesita ratona.

Estoy cocinando para guardar, cosa rara en mí, pero no quiero que nada me interrumpa mientras estén dando los partidos.

Pienso descolgar el teléfono para que ningún inoportuno se largue a molestar, y agendé las cosas para que no me agarre ninguna diligencia a contrapié con los horarios.

Me fui incluso a una casa de deportes de aquí cerca, junté coraje y compré la camiseta. Pasé por la modista y me volví a las corridas para darle la sorpresa.

El nene va a pasar un mes entero en casa. Benditos sean, si fuera necesario, los veintidos atorrantes que corren atrás de la pelotita.