Dónde va la gente cuando juegan


- Que me caiga muerto acá, doña Romu - el kiosquero susurra con el tono ese de la guerra fría. - Y que usted me quede debiendo la cuenta del mes si le miento.

- No se haga el loco que el mes pasado me quiso encasquetar una revista de pesca en medio del montón - Le aplico la mirada número tres para que vea que yo también me pongo conspirativa si viene al caso. - No sé, no sé. Para mí que usted está viendo demasiado cable.

- ¡No me lo nombre, haga el favor! - se persigna y toca un ramilletito de ajo de yeso que tiene imantado al lado del InfoBae. - ¡No me va a comparar ese invento del diablo con el estilo de la prensa escrita! ¡Si yo sabía que iba a estar peleando el mango contra la tele, en vez de hacer judo cuando era chico agarraba y dinamitaba un canal!

- Bueno, deje de hacerse el misterioso y cuente - miroteo a ver si alguna revista de esas de actualidad tiene algo interesante pero no, parece que salvo cirugías y gente que vive bien no hay novedades. - Por culpa suya hoy vamos a almorzar sándwiches y no sé si consigo pan.

- Como le digo, doña Romu, parece que la cosa empezó en el partido contra Costa de Marfil - saca un fixture de los partidos del coso ese que mejor que ni me acuerde, y señala con el dedo una cruz de birome azul. - Parece que a la del 2º F le cayó el marido con amigos a ver el partido y la mujer no daba abasto con las bebidas así que aprovechó y se fue a pedirle al hombre que le hiciera el favor.

- ¡No sea guaso que le pego con el diario enrollado!

- Mientras sea con letra impresa no hay problema doña Romu - Despliega el folletito que de tantas marcas y anotaciones parece el plano del tesoro y lo alisa sobre el libro ese de Sábato que te lo regalan si llevás el diario del domingo. - Parece que bajó con los envases y le pidió que le subiera del almacén algunas cosas, y usted vio cómo es, palabra va, palabra viene, parece que el portero se la dió.

Enrollo el Clarín que hoy viene grueso y le vuelo la gorra de una advertencia.

- ¡De galán, se la dio de galán! - se ataja como si yo fuera una amateur. - Y la cosa no terminó ahí ¿eh? En el partido contra Serbia y Montenegro, que fue tanta la joda que corrió alcohol en serio y nadie se daba cuenta de nada, la mujer volvió a bajar. Y contra Méjico se encerraron durante el alargue. ¡120 minutos de pasión! ¿Cómo lo ve, doña Romu?

- Yo lo que veo es que por más que una cree que se acaban, en este mismo momento hay alguien plantando su propio estúpido en una maceta - Miro el reloj ostensiblemente y bufo con volumen de propaganda de Llame Ya. - Dios nos libre de que alguna vez nos falten.

- Bue, abreviando: que para el desenlace contra Alemania, como no había una alma en la calle, aprovecharon y se rajaron en el auto de ella vaya uno a saber adónde - se la señalo y me alcanza la revista que vine a buscar. - Entre los penales y la amargura, cuando el marido cayó en la cuenta, ya deben haber andado por Arizona o Tegucigalpa. ¿Le conté que me está llegando un atlas semanal buenísimo?

Agarro mi dosis mensual de cultura e información, la pongo bajo el brazo y me vuelvo curioseándole los títulos
National

Antes de sentarme a hojearla la abro de par en par, sumerjo la cabeza con los ojos cerrados y huelo. El olor de la tinta sobre el papel brilloso es el más glorioso que conozco. No sé si con éste y el del café alcanzan a tapar el de un mundo que cada vez huele peor.

Por lo menos que lo empaten por un rato. Con eso me doy por hecha.