Una alegría postal


Sonó el portero eléctrico y pensé "¡milagro!"

El portero está roto desde hace más de una semana y cuando ya estaba considerando seriamente bajar una soga con un gancho por el balcón para que me suban las cosas del delivery, un sábado a la mañana va y se recompone el aparato.

- Doña Romu... si la desperté le pido que no se moleste - me gusta cuando la gente me conoce. - Pero acá abajo tiene una encomienda para usted.

Me acomodé un poco el pelo, bajé, y me encontré con una caja de cartón corrugado que venía a mi nombre. Cuando le saqué el amasijo de cinta plásticas que la protegía, la abrí y no sé si se me aflojaron primero las medias o los lagrimones.

Eran los libros más hermosos que vi en mi vida, y adentro del primero una cartita:


Romu:

He pensado mandarte tres libros. Uno para que lo leas, otro para tu sobri, y uno más por si se te pierde el primero o a la pequeña se le cae el tazón de cereales con leche y se moja porque te lo has dejado sobre la mesa, y esas cosas que pasan.

Besos,
La Barbie.


Ahí nomás me cambié, me maquillé - y hace muuucho que no me maquillo - paré un taxi y me fui a una confitería cheta de la zona verde de la ciudad, a hacerle al acontecimiento los honores que se merecía.
libro-2

Así que elegí mesa frente a un ventanal detrás del cual se movían suavemente los árboles del parque, me senté y dejé que el libro me leyera de un tirón.

Yo sé que es medio a traición, que a lo mejor te debería haber agradecido por mail, pero se me da muy mal el intercambio postal como no sea para mandar o recibir regalos, así que hacé de cuenta que a esto no lo está leyendo nadie más y sigamos adelante.

Tu libro es precioso, corazón. Por muchas razones, uno de los más lindos que he leído nunca. Y como debo haber sido la primera que empezó a escorchar para que lo escribieras, me siento emocionada como la madre que moquea cuando la la nena toca Para Elisa en el piano de la casa.

Hay escrituras que están muy bien para esto de internet, que muchas veces es como un karaoke, donde hasta el más pelandrún puede cantar. Pero hay otras que nacieron para el papel, que tienen la densidad y el olor de la tinta y un espacio de antemano en la biblioteca.

¿Hace falta que te diga en qué lugar están tus textos? porque ya te lo he expresado varias veces, incluso durante la misma tarde. Eso sí: algún día voy a ir a conocerte en persona, a acariciar el gato ese que tenés mientras vos me ponés de puño y letra palabras bonitas en la primera hoja.

Como verás, estoy muy, muy contenta.

Lo que me hace un poco de gracia - eso sí - es que el coso éste del cartero, que sólo me trae facturas y vencimientos, los entrega y sale corriendo, hoy se haya llevado un abrazo y un beso grande, y todavía se esté preguntando por qué.