La comezón del ida y vuelta


- Vos sos una caradura, gorda.

- Y vos querés problemas, está visto.

- ¡Pero si no aparecés nunca y ahora hacés tu entrada sólo para hacer aspavientos!

- ¿Vos hablando de aspavientos, Clarita? ¿Querés que llueva?

- Negámelo.

- ¿Y? Este lugar es mío y hago lo que me quiero, que para eso tengo la llave.

- ...

- ...

- En fin. Pedí tres deseos.

- Primero mirá para allá.

- ¿Para dónde?

- ¡Allá, Clari, allá! (¡Fffffff...!)
Torta

- ¡Pero...! ¡Romu...! ¿Podías esperar, no?