- Vos sos una caradura, gorda.
- Y vos querés problemas, está visto.
- ¡Pero si no aparecés nunca y ahora hacés tu entrada sólo para hacer aspavientos!
- ¿Vos hablando de aspavientos, Clarita? ¿Querés que llueva?
- Negámelo.
- ¿Y? Este lugar es mío y hago lo que me quiero, que para eso tengo la llave.
- ...
- ...
- En fin. Pedí tres deseos.
- Primero mirá para allá.
- ¿Para dónde?

- ¡Pero...! ¡Romu...! ¿Podías esperar, no?
| Romualda, Lunes 16 de Marzo de 2009 |