Hace años que lo vengo sosteniendo. En lo privado, todas saben que tengo razón. En lo público, lo único que he logrado es pelearme con algunos lectores, correr a otros, y que los más cómodos o los que sienten que meto el dedo en la llaga me acusen de resentida y no sé qué más. Pero cuando los sabelotodos salen a hacer encuestas o estudios sesudos, todos abren grande la boca y dicen "Ahhh... mirá vos"
A veces me siento medio antediluviana. Una cosa que no es ni lo que es, ni lo que podría ser para ser otra distinta. Encima me cuesta escribirlo, y eso sí ya no lo puedo tolerar. En cuanto ponga punto final a este texto, salgo al balcón a fumarme un cigarrillo, y lo más probable es que después me fume otro. Por ahora, no es ese un mal plan.
Estaba hablando a lo de la pedicura para hacer una cita y va y se me liga el teléfono.
Y no se me ligó con uno de esos que llama y se te cuelga en medio de la charla. Se me apareció una segunda conversación en medio de la que yo estaba teniendo, en la que trataba de explicarle a la recepcionista que un jueves no es día para que te revisen un juanete que se te hincha un martes.
Ahora que se mudó una cantante al barrio, a mí también me dio por cantar.
Pero ojo: soy loca pero no tanto. Puse la tele en el living a un volumen subido, encendí la radio en la habitación del nene, y cerré herméticamente toda abertura de la casa.
Ahí sí: me metí en el baño y me largué a graznar, como cuando era joven, estaba buena y por eso todo se podía perdonar.
Llegué a casa como si me hubiera pasado por encima la aplanadora del coyote de los dibujitos. Así que apagué la luz, prendí unas velas y puse el disco ese de Elvis Costello donde canta suavecito. Me tiré en el sillón a que la penumbra me curara los ojos, y como cuando estás barriendo la vereda y se larga un viento de polvo, justo en ese momento sonó el maldito riiing riiing.
- Vos que te quejás de que no le doy pelota a tu barrio de internet - se coloca Clarita sus pestañas postizas - quiero que sepas que anduve leyendo por ahí, y me enteré que somos de esas que solas bien se lamen.
- Clari, sabés que soy una persona visual. - pongo a calentar agua para el té - Ahorrame fotos que después no me dejen dormir.
-¿O sea que es verdad? - se riza Clarita los rizos de sus pestañas postizas - ¿Pensás en mí y no te podés dormir?
Clarita me terminó enganchando en una de sus brillantes ocurrencias, y acabé con un celular en la cartera."¡Es lo más, Romu! nos compramos un pack de dos por uno y somos como hermanas de sangre pero inalámbricas, ¿entendés"?
El problema de vivir en un edificio que tiene sus años, es que hagas lo que hagas las cucarachas van a estar ahí.
Una puede pensar: si apilo los platos para lavarlos mañana cuando me levante, esto se me va a llenar de cucarachas. Entonces dejás la vajilla impecable, y cuando te despertás en medio de la noche y vas a la heladera, lo mismo te encontrás con un mitin en la pileta o la mesada.
Mi primer cumpleaños de cuarenta hasta hice una reunión en casa, cociné, serví, me reí, bebí y brindé. Le hice pito catalán a la crisis de las cuarentonas, y envuelta en el vértigo de los números redondos, podría llegar a decir que lo disfruté.
Este año cumplir cuarenta por segunda vez no me sentó para nada igual.
Clarita me regaló una canasta de productos que le dieron en una de esas reuniones en que te regalan cosas si te quedás hasta el final, y yo ando chocha como perro con dos colas.
Seré zonza, pero me regalan una tontera y me alegran el día. Con cualquier macanita me compran. Y estos frascos encima son de cremas, emulsiones, y toda esa menesunda con la que quedás suavecita como culo de bebé.
Desde que el nene entró en la edad de noviar y quedarse de farra afuera, yo opté por autorizarlo a que traiga la novia a dormir.
No, no soy moderna, y al principio no pegaba un ojo y sufría como una perra, pero prefiero saber adonde está, si lo mismo va a andar como gallo en celo. Este no es el mundo en que yo crecí y me crié, y sacrifico hacer que me hago la tonta, para ganar el resto en seguridad.
Argentina limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil, al oeste con Chile, al este con Brasil, Uruguay y el mar; con el mismo océano con que limita al sur. Eso me contaron en la escuela, en esa edad en que una es tierna y compra todo.
Pero hoy me he puesto a hacer cuentas, y estoy más limitada de lo que yo creía.
Reviso lo último que escribí, y estoy más malhablada que la mierda. Qué diría mi abuela si me leyera carajear así. Me mandaría a cagar a los yuyos, me lavaría las letras con jabón, me daría de patadas en el culo (la sobri se ríe).
Me importa un sorete. Me siento relajada, desatada, coleóptera. Puteo y es como si bailara.
Mucho trabajo sin distracción hace de la Romu una gorda amargada. Mucho trabajo sin distracción hace de la Romu una gorda amargada. Mucho trabajo sin distracción hace de la Romu una gorda amargada. Mucho trabajo sin distracción hace de la Romu una gorda amargada. Mucho trabajo sin distracción hace de la Romu una gorda amargada. Mucho trabajo sin distracción hace de la Romu una gorda amargada.
Eres la herencia que nos legaron aquellos que vieron en tí una esperanza de futuro, tu raudo vuelo a las naciones de la tierra, en gloria de buena voluntad.
Naciste del barro humilde a la ribera de un río caudaloso, brioso en su torrente bravío, que te impregnó en espíritu inmortal.
Voy a escribir poco. Pero va a ser lo que en Utilísima y otras academias que saben se llama un work in progress. Es decir que a este texto le voy a mater mano todo el fin de semana. Los que pasen por acá se van a encontrar con variedades en el menú. Y los que no pasen, se lo pierden. Y sí, soy jodida.
Cuando me invitan al cine y me dicen "Debe ser buena, mirá que está basada en una historia real", yo rajo para otro lado como gato al agua fría, porque ya sé la que se viene. Las historias basadas en una historia real son un rompedero de paciencia, un fastidio crónico y de una mediocridad que abruma. Imaginate si de prepo me veo metida en una.
Bueno, hoy me vi...
Iba de corrida a unas diligencias, y vi sentado adentro de un bar a un conocido con el que no me encontraba desde hacía unos meses. Agité la mano sin dejar de caminar; el coso me miró un momento, y sin decir nada ni hacer un gesto bajó la cara y siguió leyendo. Decí que iba apurada porque me cerraban el banco, que sinó vuelvo y le digo un par de cosas...
Estoy resfriada. tengo los senos frontales empujándome la frente para afuera, un dolor de cabeza como consecuencia, y para que se entienda, no el mejor humor. Ayer la sobri estuvo conmigo toda la tarde, hasta que mi hermano la viniera a buscar. Y ya está en la edad de la primera independencia...
Yo estaba parada enfrente de mí, y no sé cómo, pero estaba claro que podía hacer una sola pregunta, y me salió: "¿Por qué?".
Lo estoy oyendo al pavo de Pinti, y lo primero que se me viene a la cabeza es "¡Tato, volvé!". Es tan obvio todo lo que dice, pobre, pero lo dice rápido y con cara de que sabe algo más y entonces le queda bien. La cara me la imagino, porque lo escucho desde el baño mientras me torturo las cejas con la pincita; el televisor quedó clavado en no se qué canal, con lo que el gordo me viene como música de fondo.