Si la vida me pasara por al lado, ni me llamaría la atención. Por suerte me cruza por adentro, y me invita a ejercitar los ojos. Dejar una mirada sobre las cosas es adueñárselas un poco. No para someterlas, sino abriéndoles un poco tu puerta para cuando decidan entrar.
Otra más de preguntas y respuestas


Me está entrando a gustar esto de las encuestas. Son a cuál más tonta y predecible, pero me ahorran ponerme a escribir en estos tiempos de poco tiempo. Más adelante les voy a contar. Por ahora acompáñenme y nos adentremos en el fascinante mundo de las cadenas de preguntas.

Bisagras


- ¿Es o no es lindo?

Clarita se adelanta y prueba con las tropecientas llaves que tiene el llavero. Bah, llavero. Un aro de alambre con más llaves que las de alcatraz. Yo espero atrás, porque ya me la veo venir. Siempre que buscás una llave que no conocés, resulta ser la última, y ya me veo pateando la puerta y la verdad, no da.

- Ah, ésta es.

La llave resulta ser la quinta, menos mal. La puerta se abre lamentándose de que no la aceitan desde hace una eternidad, y nosotras entramos a lo desconocido.

Preguntas a mí


La nena recibió un cuestionario, lo contestó y me lo mandó a mí y a otros dos. Yo no soy de andar dando información así porque sí, pero ando aburrida y tampoco se me ocurre otra cosa para escribir. Igual, el máximo desafío de estas cosas es encontrar otros tres para encajarles las preguntas antes que alguien me gane de mano.

Los idus de enero


¿Cuándo se terminaron las vacaciones?

Hacé de cuenta que te levantás un día cualquiera de la cama y te enterás que ya no es lunes porque los lunes hace tiempo que no existen. Mal ejemplo: sería una bendición que se decrete ilegal ese día maldito. Pero ponéle un martes. Te despertás y es miércoles. Los martes se acabaron, se discontinuaron y no nos queda stock. ¿No te daría por lo menos un poco de curiosidad? A mí me está pasando ahora, que me doy cuenta que es enero, es verano, hace calor, pero no tengo vacaciones. No tengo vacaciones nunca más.

Una historia de esta época del año


Veníamos con la sobri como podíamos en medio del río de gente que por estos días se descuelga de los barrios y llena las calles del centro con olor a ser humano que se bañó anteayer. Yo vivo relativamente en el centro de la ciudad, o sea que el centro es mi barrio. Pero basta que el calendario cante diciembre 24 para que por mi barrio no se pueda caminar.

Digo yo ¿por qué no sale un candidato a intendente proponiendo pasaporte por barrio y aduanas en las avenidas? Yo conozco más de cuatro que lo votamos, le llenamos la ficha y hasta le hacemos de fiscal.

La vida secreta del subsuelo


Lo peor de no tener nada que hacer es que no podés soportarlo y te ponés a limpiar. Y siempre hay algo para limpiar. Terminás con la cocina, seguís por el baño. Terminás por el baño, pasás un trapo por la baranda del balcón. Terminás por la casa y te sentás a la pecé.

Esa es la verdad de la milanesa del desempleado: Te pasás un sábado a la tarde revisando mails y borrando spam.

Si te quedás quieta salís movida


A mí papá le gustaban los cohetes, las películas con naves a Marte, las maquinitas a las que cuando yo era más chica se les dio a todas juntas por aparecer. Me regaló mi primera calculadora; compraba revistas con diagramas complicados, y se le iluminaban los ojos cuando hablaba de esos temas.

- Romita, mirá: así podría ser una maquina del tiempo.

A mí me interesaba, pero también me asustaba mucho. Yo en ese tiempo era feliz y no me parecía buena idea moverme hacia adelante o hacia atrás. Máquina del tiempo. ¿Porqué no encontrarán como curar el resfrío, digo yo?

Clorofila y otras intoxicaciones


Mi primera planta fue como mi primer cigarrillo: sentí un poco de malestar; no presentí la adicción. Era chica, es cierto, y cuando una es chica no es hora de que te regalen plantas sino una muñeca, un vestido lindo o corazoncitos Dorin's. ¿Para qué te sirve una planta si no la podés vestir, pintarle los labios, sacarla a pasear?

A un dinosaurio sólo le queda extinguirse


A veces me pasa que siento medio antediluviana. Una cosa que no es ni lo que es, ni lo que podría ser para ser otra distinta.

Ufa.

Encima me cuesta escribirlo, y eso ya sí no lo puedo tolerar.

Repetir como loro


Mi abuelita tenía un loro, que se llamaba Pedro. No sé si por falta de imaginación de mi abuelita, o porque en esa época los loros se llamaban Pedro y no había demasiado más con qué darle al asunto. Además, Pedro era verde y obvio como todos los loros. Graznaba - sí, ya sé que graznan los cuervos, pero cómo corno se llama el nombre del ruido que hacen los loros ¿"lorido"? -, tenía la lengua oscura y seca como suela de zapatos, y comía pan mojado en leche.

Ahora, vos le mostrabas un palo, y el loro se caía de culo (la sobri se ríe).

Las puertas de la noche


Hacía mucho que no me pasaba. Es más: hacía tanto que no me pasaba, que ya creía que algo malo me iba a pasar. Y finalmente me pasó. Volví a perder las llaves.

Volvía tarde, tarde de una cena, y lo de siempre: dar vuelta la cartera, revisarme los bolsillos del trajecito, buscar hasta en la costura de la media, y nada.

Imagináte: dos y pico de la mañana, todo cerrado. Ni un kiosco, ni un teléfono público cerca, nada de nada de nada. ¡Pero nada de nada!

Si la montaña no viene hacia tí, por algo será


- Dale, gorda, que no falta tanto tampoco - Clarita entró en la onda "saludable" y no se le ocurrió mejor idea que subir el cerro caminando. Y encima de nochecita.

- Este lugar está lleno de bordes filosos y despeñaderos - no sé cómo los pulmones no se me escapan por las orejas. - Ojo con lo de "gorda".

Seis y una vidas


Desde hace unos dias se me aparece un gato en el balcón. No le llevo demasiado el apunte para que no se propase o yo me termine acostumbrando y después lo extrañe cuando desaparezca.

Lo único que me falta: nostalgias de un gato atorrante que también un día me abandonará.

Bueno, digo gato porque es a lo que más se parece.

Almacén de los pasos perdidos


Me acuerdo que cuando era chica, a unas cuadras de mi casa, donde empieza el centro centro, había unos almacenes imponentes, que no me olvido cuando mi mamá me llevó por primera vez.

Tenía un cartelón de letras de chapa, como manuscritas, que visto desde abajo era una especie de barco pero colgando del cielo. Decía: "Grandes Tiendas Per & Gardeau"

El día dé


Lo único que faltaba: el día de la mujer. Escribo esto antes de salir para el trabajo, porque después voy a volver de malhumor.

Hoy todos los imbéciles que me rodean y por lo general me tratan como yo los trato a ellos, es decir, con la más temprana indiferencia, se me van a acercar con una sonrisa de concejal en campaña para decirme "Feliz día de la mujer".

Maneras de enfriar el vino


Yo no sé que le pasa a un tipo por la cabeza cuando te hace un planteo después de intimar.

Debe ser que cree que te mató, que te llevó de un lado a otro, que te dejó como a un dibujito animado cuando le pasan con la aplanadora. Y entonces basta con levantarte, doblarte en ocho y ya te tiene en el bolsillo.

Alguna vez habrá que defenderse y cantarles un poco la verdad. Si los mirás y les decís: Y... sí. Un seis te pongo", otro gallo cantaría. Y no se sentirían tan gallitos, eso ponele la firma.

Donde todos han descarrilado


Estos son esos días en que tengo la sensación de que no importa lo que haga, al final hago todo mal. Y que aún cuando estoy metida en el medio de una equivocación, no hay forma de volverla atrás.

Me veo como desde afuera, a una Romu que se mueve en una película repetida, que ya sé cómo va a terminar. Y me desespero por gritarle como en las telenovelas "¡No, boluda! ¡Por ahí no!

Extinción se precisa. Presentarse de inmediato.


No, si está claro que vivo en un canapé adentro de un táper. Si no, cómo explicar que se me ocurra salir a tomar un café en el centro un veintiuno de diciembre a las ocho de la noche ¡y para relajarme!

Esta claro que no hay plaga peor que la gente. Pero mucha gente junta circulando ida y vuelta por los mismos lugares, ya parece maldición bíblica. Ni me quiero imaginar como parte de semejante manada cuando cobre y tenga que salir a comprar regalos.

Palito, vasito, bombón


A la noche, cuando menguó la sed, nos subimos al auto y bajamos a la ciudad para buscar helado.

No hizo falta llegarse muy al centro. Casi al pie del cerro había un par de bares, un cyber y una heladería.

Yo siempre pensé que en las terminales de ómnibus está decantada la quintaesencia de las provincias argentinas. Que todo lo barato, lo precario, lo ordinario, lo grasa está alrededor de la zona donde sube y baja gente de los bondis, por lo general los que vienen y van al interior...

Una que sabemos todos


A la tarde, cuando cerramos la puerta y abrimos las ventanas, me dí cuenta de lo importante que es la música en mi vida.

¡Me fui una semana a un lugar perdido en el monte y no había llevado ni un mísero CD!

Dos veces en el mismo río


Yo crecí en una casa chorizo, vieja y con patio abierto a la luna.

En una provincia calurosa, con meses de verano que no terminaban ni en julio, cuando el toldo se corría era como respirar.

En el fondo ahogado de la pieza, mis padres terminaban tomando de golpe una decisión que era la cifra de mi felicidad...

Asignatura y pendientes


- Este coso se cree un banana bárbaro, y es un nabo atómico - Clarita pasa el cursor muy rápido por sobre lo que va viendo, como los chicos que empiezan a leer y lo hacen en voz alta - habla de mujeres como si tuviera un doctorado y salvo su mamá no debe conocer ninguna.

- Es que la esposa lo malcría, Clarita - le grito desde la cocina - Y además yo lo quiero mucho, así que cuidá el lenguaje.

- Eso no quita lo fundamental, nena - el tonito delata que la bronca se la lleva puesta. - Cuando un tipo no sabe qué decir, se pone a hablar de minas.

Las mil y una trompas


A mal tiempo buena cara. Qué cara que está la papa. Qué hace una chica como tú en una cara como esta. Sus ojos se cerraron y su cara siguió andando. Yo no soy solo una cara bonita, caray.

A pedido de los lectores, algunos botones de muestra. A cara de perro, como tiene que ser. Como se espera de mí.

Embole olímpico


Si estos últimos días hubiesen caído meses atrás, el televisor de mi casa hubiera pedido perdón a gritos, y al control remoto se le hubiera desteñido la misma tecla.

Pero ahora que estoy sola y con el nene en capilla, pude disfrutar de quince días de maravilloso silencio.

Razones por las que llego tarde a todos lados


* Porque me despierto y me quedo en la cama un rato más para despertarme del todo.

* Porque me quedaría a vivir en la ducha.

* Porque necesito como mínimo dos cafés para poner los pies en el mundo de afuera de mi casa...

El hombre ideal


Cómo cambian las expectativas de una según pasan los años. De elegir el vestido que te quede mejor, a elegir uno que te entre. De a qué lugar iremos a salir a comer, a si tendré hoy para parar la olla. De buscar el hombre ideal a soportar hasta el final el que nos tocó en suerte.

Bajo el cielo de los signos


Estoy en esos días en que todo signfica otra cosa. Sueño con cucarachas y fija que encuentro cucarachas en la pileta de cocina. Se me aparece de golpe en la cabeza el número 3, y viene el nene a cenar con tres amigos.

¡Cosa de locos!

Adiviná a quién te presento hoy


La condición humana es infinita, y tiene más vueltas que la oreja de un perro antes de echarse.

Ayer me fui a tomar el té con una amiga, y parece que está de moda levantarme el ánimo, así que me ofreció, entre guiños y codazos, los servicios de un muchachito que le corta el pasto y le poda el ligustrín.

El orgasmo tan temido


¿Por qué será que sexo y orgasmo corren por distintas vías? Yo creía que era el matrimonio, pero resulta que no.

¿Por qué será que basta que una mina esté sola y con cara lánguida, que inmediatamente saltan y te recetan un polvo?
Pensé que de eso se trataba el machismo, pero tampoco: es lisa y llana falta de imaginación.

Secretos urbanos


He vuelto a caminar de noche sola por las historias que me cuentan las casas de la ciudad.

Este es el sitio al que respondo, el único en el que los zaguanes y las luces tras los postigos me acechan para sugerirme vidas, amores, plegarias, desencuentros.

El estado masí


Yo lo único que sé de Fórmula uno es que mi hermano se levantaba temprano los domingos, y empezaba a escorchar con la tele a todo volumen, que daban ganas de matarlo de a poco y que le duela.

Eso y que era un fanático del efecto suelo.

El sonido de la distancia


Pareciera que desde siempre estuve sola en esta casa. Pero esta noche estoy sola y tranquila. El nene se fue a pasar el fin de semana en la casa de un amigo, y la verdad es que mejor, porque esto ya no se aguantaba un día más.

Regresivamente correcto


Estoy leyendo cosas que escribe un amigo de esos bien inteligentes, y sumado a cosas que veo en los programas con panelistas, me dio que pensar. ¿Yo soy progre? ¿Qué es ser progre?

Preguntas al infinito


Cuando yo era chica, un remise (se pronunciaba así, remiSE, no remís, que suena a estornudo de gato) era un taxi de lujo, y eso que ya los taxis eran caros. Hoy no. Más de un indemnizado por la globalización de este baldío se compró un auto, y asiste a su erosión desde atrás del volante de otro remís. Está llena la calle de desempleados en remís...

Los nuevos cardinales


Si me despierto a las cuatro de la matina, no soy de las que prenden la luz. Bajo de la cama y voy a la heladera o al baño pisando un ajustado braile que me impide tropezar con los muebles.

Con el paso de los años la oscuridad dejó de ser la cueva de los miedos para transformarse en un bálsamo que acaricia mis pupilas. No necesito ver para saber por donde voy...

El día de mis muertos


Hay días en que vienen mis muertos. Me llenan las sillas, me habitan los sentidos, ocupan todo. Los presiento en el umbral de la memoria, y cuando quiero rajarme ya no puedo.

Mis muertos no amenazan con venir; mis muertos no amenazan. Se descuelgan de a uno, cuidando no golpear al de adelante ni causarle molestias al de atrás. Pero vienen todos de una vez y se quedan un día por lo menos...

Paleta, digo tu nombre


Los fiambres tienen unos nombres que no pueden ser. Los gallegos la tienen clara: Charcutería ya suena a sex shop. Será que soy más plebeya que el mate en alpargatas, pero a mí una palabra cachonda, me repercute. ¿Cómo mantenerse incólume a la vista de un encurtido que se hace llamar Bondiola...?

Sentido homenaje al rododendro


Cómo me gusta la palabra rododendro. Me encanta. Cuando la pronunciás, parece que derrapa en la primera sílaba y después se desenrosca hacia el final. Sueño con un patio con rododendros, sólo para decir "Vení a conocer el patio, así te muestro los rododendros."
Eso le dijeron a mi abuela, que es ahí donde nace la historia...

Rododendro

Noche y día


Las cosas que escribo de día respiran distinto a las de la noche. No sé por qué pasa, pero pasa. Leo un texto que terminé de corregir a las 2 de la mañana y me produce un efecto distinto a los que les puse punto final al mediodía. No sé si soy yo la que cambio pasando el meridiano de las brujas, hay menos electricidad en el aire, o de mañana me disperso más...

Caballo de sulky, burro de lechero


Con los años he ido acentuando una creciente tendencia a la distracción. Miro las películas mientras por adentro me pasan otros films; me resbalo en las páginas de los libros con la cabeza puesta en una historia distinta, me largo a caminar sin fijarme adonde me llevan los pies...

Las nuevas pymes


Desde que yo me acuerdo, los bares eran otra cosa. Podían ser grandes o chicos, confiterías o barras al paso, pero eran otro tema, no ésto que se ve hoy. Cuando la libertad se cifraba en escaparse del colegio, los bares eran lo más parecido a la caverna de Platón...

Las primeras arrugas


Eran las 9 de la noche y había dos mujeres en la barra del bar. Una era más bien jovencita, no demasiado por encima de los 30. La otra estaba más cerca de mis años, aunque una nube en la cara le desdibujaba los bordes de la edad. La más joven tenía un vaso con cerveza. La mayor tomaba whisky.

Un pasaje en un libro


Desde chica viajo en ómnibus, y eso me ha permitido leer. Hay espacios escondidos en los tiempos menos pensados, y el viaje como pasajero es uno, si no el mejor. Ya estoy grande para aprender a manejar, pero me doy cuenta que el que va al volante tiene los cinco sentidos puestos en llegar a salvo a donde va...

Siempre en domingo


Estaba en el balcón y se cortó la luz. Primero senti en la espalda la oscuridad y después la noche fue volteando la ciudad por capas como fichas de dominó. Me imaginé los gritos, las quejas que se vendrían por el apagón; el miedo, las puertas cerrándose frenéticas.

Los siete círculos


En estos barrios siempre es invierno. Todo el tiempo es gris y el cielo es bajo y son la siete de la mañana para la eternidad. Hay una manzana de tierra que no califica ni para baldío, que quiso ser plaza y de milagro se salvó de la ocupación o un asentamiento. Bah, milagro nada: nadie se viene para acá.

Las malas palabras


Ayer me sentía liviana y hoy me levanté vacía. Es lo primero que pensé cuando bajé de la cama, y es lo que terminó por arruinarme el día. Me desperté, preparé el desayuno en piloto automático, y a medida que se me desagarrotaban los dedos y la cara y el cerebro, las palabras me emboscaron las ideas.

Como tragarse un mosquito


Hoy dejé de querer a alguien.
Iba en la bici, en el calor pegajoso de la siesta, tratando de purgar los hidratos cometidos, cuando lo sentí venir así, de golpe, sin aviso. Tuve que bajarme para no caer, y fue para darme cuenta que había salido de los límites de las avenidas, me estaba metiendo en plena ruta, y había dejado de querer a alguien.