No junto coraje para arreglar el armario, y me tengo que sentar a actualizar el currículum. Sí, suena como chiste de programa de humor de tele abierta. “Vení que actualizamo el currículum.”
Maldita la gracia que me hace.
Ahora que de golpe tengo nada más que tiempo, como supe desear cuando no lo tenía y todo estaba bien de lo mal que estaba, la cabeza me bulle buscando lo qué hacer.
Es jodido, no lo sabía, pero se complica que se te ocurra algo cuando lo único que necesitas es que algo se te tenga que ocurrir. Y después hacerlo plata, claro está.
Alterno entre la contemplación de la vida desde el balcón, el sillón y la cama, y cambié la ducha por un buen baño de inversión. Lleno la bañadera e invierto en mi tranquilidad. O eso es lo que me cuento.
La secretaria del gerente está embarazada, pero ísima. Trata de trabajar hasta el día anterior al parto para tomarse todos los días juntos, pero ya es un peligro que camina. Imagináte si se tropieza llevando una bandeja con café: entre café derramado y placenta por las paredes, no damos abasto.
Bueno, por eso mismo le pusieron una reempazante para que en estos últimos días la entrene en todo lo que pueda, cosa que esta chica no entre en pánico cuando se vea sola detrás del escritorio que dá al capo.
Esta chica. Esta chica se llama Roxana, y hoy se me presentó así:
- Romu, entre nosotras - me dijo entre susurros - ¿Qué otras maneras hay de decir "marihuana"?
Desde que me acuerdo tengo un carácter arduo, pero no siempre fui igual de creativa.
Quizás mi primer maestro en el arte de no dejar pasar ni una, como forma elemental de conservar el respeto, haya sido un flaco de barbita rala cuyo recuerdo no logra perderse en el tiempo.
Las malas noticias vuelan como virus que son, y todo el mundo se siente con derecho a mirarte por encima del hombro.
Ahora que le estoy dando la oportunidad a alguien para que camine al lado mío, resulta que en el trabajo me empezaron a mirar distinto.
Lo cual no me molestaría en lo absoluto, porque jamás le di pelota a nadie y no voy a empezar ahora que verifiqué que hago bien.
Pero que se piensen que me ablandé y cualquiera me pasa como alambre caído, eso sí que no.
Así que hoy me la pasé educando gente, reintegrándolos con un mensaje claro a la sociedad.
Cualquier oficina en territorio nacional termina pareciendo un ministerio. No importa si es pública o privada. Acá es como el huevo y la gallina: no se sabe quién le copia a quién. Eso sí, nunca pensás que en tu propio lugar de trabajo, buscando donde llorar en paz te vas a encontrar adentro de una habitación que no conoce nadie...
Renunció un compañero de la empresa, y entramos en un proceso de síntesis del lenguaje, de no creer. Resulta que tenemos un salón principal de atención al público, y otro menor atrás para reclamos, o cuando el principal se llena mucho de gente...
- Romualda, me fumé un porro.
El contador me mira y yo lo miro, con los ojos como una competencia de Simpsons.
- Contador, por favor...
Hoy tuve una discusión con el service de la compu del trabajo, que no terminó en carterazo solamente porque soy como soy. Hay unos bichos que andan dando vuelta en el correo electrónico, y yo no estaba vacunada y me contagié. El insufrible éste me miró desde arriba de la soberbia de rigor...