Extraño escribir.
Pero qué fiaca.
Siento una cosa
rara adentro del
pecho. En 1989
me pasó algo parecido.
Andá a saber qué
será.
Menos mal
que no tengo auto
porque vivo
a contramano
de este país.
La gripe me hizo
perder peso a lo
pavote.
¡Que viva la gripe!
Sonaban las cacerolas
en la tele y me acordé:
en estos días el blog
cumplió 4 años. ¡Cabecita
de novia!
La próxima vez
que se rompa el ascensor
me voy a dormir
a lo de alguna amiga
que tenga casa.
No es idea mía:
las bombachas
vienen cada vez más chicas.
(Ojo que leo la mente)
Busco en mi diccionario
una palabra
y no la encuentro.
Y no es una palabra que inventé.
Ya no se puede creer en nada.
Qué ganas de que
llueva un poco, así
en algún momento
para de llover.
Tengo la solución para
la burocracia estatal
y la privada.
Dinamita.
La economía me come
viva y yo me como
la indemnización.
¿Círculo vicioso?
Esta Pascua,
huevos de soja.
(Cintura ¡te quiero ver!)
Vuelvo de las vacaciones
con energía renovada.
Jaaaa (Ni yo me creo)
Ya estamos en las
fiestas. Viva. Bravo.
Hurra. Yupi.
Ay, Dios.
Llueve,
detras de los cristales
llueve y llueve. (Ayer limpié el balcón,
que lo tiró. Grrr.)
Puaj: empezar un lunes
visitando abogados.
Para un martes tampoco
es un gran plan.
Yo no sé si Clarita
me toma el pelo
o está buscando
que la despeine yo.
Qué ganas
de no hacer nada.
Pero nada de nada.
Pero nada.
Clarita también
recibió un telegrama.
Le dije que no lo abra.
Y ahí estamos.
Recibí un telegrama.
Ahí está, cerrado.
Qué mal olor
tienen los telegramas.
Hoy releí este cuaderno
y me agarró el bajón.
¡Justo un domingo!
No aprendo más.
El portero se fugó
con la del 2º F.
No, si no me
alcanzo a aburrir.
Resultó que tenía
el freezer vacío.
Qué bajón.
Pero qué bajón.
Colocar el helecho
debajo de la gotera
de la cocina
Todo se recicla.
¡Me vendieron aserrín
por pan rallado!
El carnicero me va
a conocer.
Esta noche vienen
los amigotes del
nene a estudiar.
Poner diuréticos en el
whisky, por si acaso.